
1. Estado general de la vivienda
Paredes y techos: revisa si hay grietas, humedad o manchas que puedan indicar filtraciones o problemas estructurales.
Suelos: comprueba si están nivelados o si hay zonas hundidas.
Puertas y ventanas: deben abrir y cerrar correctamente, sin holguras ni dificultad.
Instalaciones: pregunta la antigüedad de la electricidad, fontanería y gas. Reformarlas puede ser costoso.
Aislamiento térmico y acústico: prueba el ruido interior, especialmente si la vivienda da a una calle con tráfico o bares.
2. Documentación legal y técnica
Nota simple del Registro de la Propiedad: te dirá quién es el propietario y si hay hipotecas o embargos.
Cédula de habitabilidad o licencia de ocupación: acredita que el inmueble cumple los requisitos mínimos para vivir.
Certificado de eficiencia energética: obligatorio por ley. Indica el consumo y eficiencia del inmueble.
Recibos del IBI y suministros: asegúrate de que no haya deudas pendientes.
Última acta de la comunidad de propietarios: te informará de posibles derramas o conflictos.
Pide ayuda a un agente inmobiliario Tecnocasa o gestor Kìron para interpretar estos documentos; te evitará sorpresas.
3. Estado del edificio y la comunidad
Fachada, tejado y ascensor: si hay obras previstas o deterioro visible, puede haber derramas.
Instalaciones comunes: revisa el portal, escaleras, garaje y zonas comunes.
Cuotas mensuales: pregunta cuánto se paga de comunidad y si hay morosos.
Recomendación: consulta con el presidente o administrador de la comunidad antes de comprar.
4. Ubicación y entorno
Transporte y accesos: cercanía a metro, autobuses o vías principales.
Servicios: supermercados, colegios, centros de salud y zonas verdes.
Nivel de ruido y seguridad: visita el barrio de noche o fines de semana.
Proyectos urbanísticos: infórmate si hay futuras obras o revalorizaciones en la zona.
Da una vuelta para conocer el barrio y sus servicios.
5. Aspectos económicos
Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP): entre el 6 % y el 10 % según la comunidad autónoma.
Notaría, registro y gestoría.
Tasación y posibles reformas.
Gastos de hipoteca (si la hay).
Consejo: calcula siempre entre un 10 % y un 12 % extra sobre el precio de compra para imprevistos.
6. Valoración final y negociación
Necesidad de reformas.
Falta de ascensor.
Eficiencia energética baja.
O gastos de comunidad elevados.
Comprar una vivienda de segunda mano puede ser una excelente inversión si se hace con precaución.
Dedicar tiempo a revisar su estado, documentación y entorno te ayudará a evitar problemas futuros y a negociar con seguridad.